Una mujer con suerte
es un monólogo escrito por el dramaturgo Romano Rodríguez, protagonizado por
Ruddy Rodríguez, que tiene más de diez años presentándose en el país y aún
continúa vigente. La actriz venezolana estará en Venezuela desde el 14 y hasta
el 16 de septiembre para presentarse en Caracas y del 20 al 23 de septiembre en
una corta gira nacional. También están pautadas presentaciones de este montaje
en Colombia (Bucaramanga, Cartagena, Bogotá) y en Ecuador (Cuenca y Quito).
La pieza teatral
cuenta la historia de Joanel, una mujer exitosa, atractiva, brillante y llena
de cualidades que vive un momento trascendental en su vida. Entonces, tendrá
que tomar decisiones para poder obtener una nueva oportunidad.
Joanel es algo más que
caderas y caballeros. Es “la hija preferida del rey de los vikingos”. Ser
atractiva le ha creado una serie de inconvenientes: los ataques del marido de
su mejor amiga, las disfrazadas buenas intenciones del amigo de su ex esposo y
una “agarrada” en medio de la calle, delante del público callejero y morboso.
Sin embargo ella
refleja lo que algunos llaman suerte: tener todo lo que aspiran en la vida y
lograr lo que se propone. Y la suerte de Joanel lo abarca todo: una holgada
posición económica, un excelente trabajo, una boda de película, la admiración
de la gente y un gran marido, muy previsivo. Tan previsivo que antes de morir
decidió guardar su esperma en la nevera, por cualquier eventualidad. La
protagonista de la historia deberá decidir qué hacer con esos genes. Y ahí
empezarán sus dudas.
FUNCIONES:
Bucaramanga. Jueves 6
de septiembre, a las 8:00 pm.Auditorio Luis A. Calvo. Puntos de venta: Almacén
Leo. Más información: teléfonos 647-2572, (312) 584-7066 y (300) 556-5646.
Caracas. Del 14 al 16
de septiembre, viernes y sábado a las 8:00 pm y domingo a las 6:00 pm. Sala
experimental de BOD-Corp Banca Centro Cultural, La Castellana. Puntos
de venta: www.ticketmundo.com. Más información: www.vayaalteatro.com.
Ruddy
Rodríguez, la eterna “Niña Bonita” de Venezuela,ha
demostrado que “El tiempo pasa… pero tu belleza no”. Ese rostro
que la convirtió en un ícono de la televisión venezolana, ahora nos muestra,
una vez más, su faceta de mujer emprendedora con el lanzamiento de su Línea de
Protección Total Antiedad.
Esta línea
propone una estrategia completa antiedad, constituida por seis (6) productos:
Biohidratante de día (FPS 30+), Nutritiva nocturna (Bioeternity), Contorno de
ojos, Tónico Facial, Gel Limpiador-Desmaquillante y Gel Exfoliante.
Ruddy Rodríguez nos comenta que “Todos los productos de esta línea se dirigen a un
mismo fin: la
Protección Total Antiedad. Disminuye las
arrugas y evitan las líneas de expresión, adicionalmente actúa enlenteciendo
todos los cambios asociados con la edad. Los beneficios son un rostro más
fresco, joven y natural”.
La base
científica de esta estrategia antiedad se sustenta en la perfecta combinación
de tres (3) elementos: la hidratación, la protección solar y la nutrición
celular en la piel. Los productos emplean la Nanotecnología,
esta es una de las innovaciones más importante que se ha dado en la
dermocosmética en los últimos años”.
Los principios de la Nanotecnología que
utiliza esta línea son las nanoemulsiones y las nanopartículas activas. Una
nanoemulsión es un elemento muy pequeño, por el orden de una millonésima de
parte de un milímetro. Estas nanoemulsiones se convierten en el vehículo que
aseguran la transferencia y penetración de los principios activos (nutrientes)
de las cremas dentro de la piel, para hacer su efecto rejuvenecedor.
Cabe destacar que los productos de cuidado de la piel del
rostro de Ruddy Rodríguez Natural Care, formulados por un grupo de
investigadores franceses y venezolanos, estos últimos de la Universidad de los
Andes, Facultad de Farmacia y Bioanálisis,son desarrollados con nanotecnología aplicada a los
dermocosméticos, lo que los posiciona como una de las más modernas y completas
en el mercado venezolano. Cada producto es un tratamiento
antiedad en sí mismo y se recomienda su uso en mujeres a partir de los 25 años
de edad, si la piel es reseca, o a partir de los 30 años si su piel es normal.
Así mismo,
el Dr. José Luis Martínez Manzano, Director Ejecutivo del Instituto
Dermocosmético RMC, señaló que la
Línea de Protección Total Antiedad busca convertirse en
sinónimo de calidad y belleza en el mercado venezolano, supera en beneficios a
muchos otros productos de rango alto del mercado. Es de destacar que la misma
Ruddy Rodríguez es el mejor ejemplo de los beneficios de sus productos, ella es
fiel a su cuidado de la piel y es parte de su rutina diaria.
A nivel de mercadeo, en esta primera etapa,se
apoyará el lanzamiento con publicidad en revistas, publicidad exterior y
actividades con líderes de opinión, dermatólogos,
dermocosmétologos, médicos estéticos y esteticistas, artistas, entre otros.
Esta nueva
línea de productos viene a brindar bienestar a las mujeres venezolanas, creando
condiciones favorables para que la piel esté en mejor estado de salud,
demostrando que el tiempo pasa pero la belleza no.
Fuente: Noticias24.com
•¿Cuál es el verdadero secreto de Ruddy para triunfar en todo
lo que hace?
No todos los días te levantas con buen animo, una de las
cosas más importantes en creer en uno mismo, en el momento que dejes de creer
en lo que tú eres y te dejes llevar por chismes, o por lo que te dicen y que
busquen minimizarte, hasta ese momento empieza la decadencia, es una de las
cosas más importantes que se debe tener como ser humano; y también tener un
equipo, yo no puedo sola... uno tiene que creer en uno, y que la gente
alrededor también crea en ti eso es lo que más me impulsa...
Nos comentó: "me encantaría pronto convertirme en
madre, mi esposo y yo estamos preparados, Dios sabe que es así".
•¿Qué preferías, niño o niña?
-Morochitos, así sería mejor (risas)
A la pregunta de si estaría dispuesta a someterse a una
cirugía plástica para minimizar el paso del tiempo, respondió: "Si me
toca, claro que utilizaría el bisturí; lo que estoy es retrasando el
proceso". Por ahora ¬aseguró¬ comenzó a entrenar luego de 12 años sin
hacer ejercicios de manera formal.
Todo ese tiempo, sin embargo, se ha mantenido manejando
bicicleta, porque en Bogotá se moviliza siempre de esa forma.
Sobre su carrera como actriz, informó que recientemente la
llamó Henry Galué para ofrecerle un papel en la telenovela Guerreras y
centauros, pero se rehusó a tomar parte en el proyecto porque no quiere asumir
uno tan largo en vista de sus otros compromisos profesionales. Por los momentos
espera que se confirme su participación en una serie de televisión colombiana.
Dijo que su próxima película está en etapa de preproducción,
pero declinó revelar detalles de la historia. "Lo que sí tendrá es un
elemento que nos permitará aprender algo nuevo de nuestro país".
Hace poco concluyó el rodaje de una cinta venezolana, La
casa del fin de los tiempos de Alejandro Hidalgo, en la que interpreta a una
mujer de 82 años de edad. "Aún no tiene fecha de estreno porque la están
terminando. Yo culminé mi participación, pero lo que falta es lo más
largo".
Compartimos este entrevista realizada en Ecuador para la revista Semana!
La
exreina de belleza y actriz, Ruddy Rodríguez, sonríe siempre. Su alegría de
vivir y de saber llevar la vida con entusiasmo, se revela en esta entrevista
donde confiesa no querer recordar algunas personas de su pasado...
¿Lo que más valora de sus amigos?
La
lealtad.
¿La última vez que lloró?
Esta
mañana.
¿Lo mejor de ser Rudy Rodríguez?
Poder
hacer cosas buenas.
¿Alguna vez se sintió presionada por sus fans?
Para
nada.
¿Cree haber conocido alguien que cambió su vida?
Todas
las personas que se cruzaron en mi camino, de alguna forma, han cambiado mi
vida.
¿Quién es la horma de su zapato?
Todos
los zapatos que tengo...
¿A qué hora se despertó hoy?
A las
06:00.
¿Qué es lo más romántico que le han dicho?
Los
angelitos están cayendo del cielo y tengo uno enfrente.
¿Con quién le gustaría tomarse una copa de vino?
Más
bien un té, con Tom Cruise.
¿Cómo le decían de niña?
Churro
y Mafalda.
¿Alguna cirugía estética?
La
nariz, pero por desviación de tabique.
¿Aún recuerda el nombre de su primer amor?
Un
idiota... no lo vamos a decir.
¿Cuál es a su criterio la mejor película de todos los
tiempos?
Los
puentes de Madison... son muchas...
¿Qué ingredientes debe tener una cita perfecta con el sexo
opuesto?
Ser
sincero y divertirte.
¿Alguna vez huyó de casa?
No.
¿Cree en los ángeles?
Sí. Los
míos se llaman Gabriel y Rafael.
¿Con quién quisiera estar en este preciso momento?
Con mi
marido en Colombia.
¿Un sueño no alcanzado?
Estoy
en eso... buscándolo.
¿Su peor pesadilla?
Que me
hayan dicho que era novia del señor presidente de Venezuela.
¿Qué es lo que más le incomoda de usted misma?
La
impaciencia, de vez en cuando.
¿Cuándo y dónde fue más feliz?
Trato
de ser feliz en cualquier parte del mundo.
¿Haría cine con Sebastián Cordero en Ecuador?
Ay...
sería un placer...
¿Qué papel le gustaría tener?
El que
él quiera, siempre que los dos quedemos en acuerdo y sea interesante para los
dos, bienvenido.
¿Qué música baila?
La que
venga... de todo. Me encanta el reggaeton.
¿Su perfume favorito?
En este
momento tengo uno de Lacoste y uso Light Blue de Dolce Gabbana, lo único. No
uso perfume. Un día sí, otro no. No me gusta.
Aparte de su faceta como actriz, miss, modelo,
empresaria e imagen publicitaria, Ruddy Rodríguez, siempre busca dar más. Luego
de reflexionar con respecto a cómo podía influir positivamente en los demás,
conoció y decidió formar parte de la Fundación “El Camino a la Felicidad”.
La decisión, el conocimiento y la aplicación de los
veintiún preceptos que difunde la organización sin fines de lucro, la llevaron
a encontrar valores que ahora promueve en el mundo moderno. Como embajadora
internacional dicta el seminario “Una ruta por la confianza y la dignidad”, en
varios lugares del continente como Colombia, Ecuador y Venezuela y en esta
oportunidad la propagación de su mensaje la hizo viajar desde Bogotá hasta
Ciudad Guayana.
Con veintisiete años de carrera, Ruddy ofrece un
buen balance, tanto en lo profesional como en lo personal. Ahora se muestra
feliz, comprensiva, espiritual, exigente y tolerante. Una de las cualidades con
las que se defiende es con sentido común: “Si no me gustan que me griten, no
grito; sino me gustan que ignoren, no ignoro”, aclara la espigada actriz,
acerca del aprendizaje que ahora difunde.
También destacó que no teme defender su punto de
vista. “Yo siempre he sido muy habladora, desde pequeña, pero a uno siempre le
decían `cállate, eso no se dice´, pero ahora no me calla nadie, más bien si
alguien me lo dice yo le digo qué me dé una razón, porque hay que ser
tolerantes y respetar las opiniones e ideas de los demás”.
Donde siempre quiso estar
Pese a la diversificación que ha buscado en su
carrera profesional, no se separa de su gran pasión: la actuación. Rodríguez,
quien confesó que desde pequeña disfrutó encarnar personajes y siempre buscó
resaltar, actualmente lo logra en las telenovelas colombianas, sin abandonar
proyectos nacionales.
Recientemente terminó la grabación de la ópera
prima de Alejandro Hidalgo, “La casa del fin de los tiempos”. En el film, el
primero de terror hecho en Venezuela enarca a Dulce, una anciana de 82 años que
tiene contacto con unas entidades del más allá que le revelan que sus hijos van
a morir trágicamente.
“La preparación física, las ocho horas de
maquillaje me parecieron un gran reto y un personaje así, me va a llegar
treinta años después, cuando quizás ya tenga esaedad, así que me atrapó y decidí
aprovecharlo”, afirmó Rodríguez.
La bella actriz también recordó y agradeció su
participación en “Venezzia”, “la película más premiada internacionalmente” y
afirmó que obras como estas demuestran que el cine nacional “agarró vuelo”.
Sus dos casas
¿Residenciada
definitivamente en Colombia?
-Tengo que estar allá porque si no donde le firmo
el divorcio a mi esposo (risas). Por mi matrimonio tengo vivir en allá, pero
siempre vengo para acá cada dos semanas, por mi familia y por proyectos
personales.
¿Cuándo ampliarán la
familia?
- Ahora si quiero, ya considero que este lista y lo
estamos buscando. Ya quisiera tener mi torerito y si son dos mejor.
En cuanto a planes futuros dijo que está en
conversaciones con un canal nacional para hacer una telenovela, también
está en puertas la filmación de otra película: “Estoy en esa disyuntiva, no
puedo decir mucho, porque aún no he firmado contrato, pero ando en eso”.
La semana en que Édgar Ramírez rodaba en Caracas la
producción internacional Libertador,de
Alberto Arvelo, Ruddy Rodríguez culminaba una de las primera películas de
terror del cine venezolano:La casa del fin de los tiempos,
ópera prima de Alejandro Hidalgo.
Allí la venezolana radicada en Colombia, da vida a
Dulce, una mujer que, paradójicamente, no es tan dulce. Su personaje tiene
contacto con unas entidades del más allá que le revelan que sus hijos van a
morir trágicamente. La cinta se centra en el viaje físico y espiritual de esta
mujer para evitar que se cumpla el vaticinio.
Son las 5:00 de la tarde en el set ubicado en la
quinta Castillete de El Paraíso. En un cuarto, el argentino Alex Mathews (El secreto de sus ojos)
está desde la mañana transformando a la actriz en una mujer de 72 años.
Con la cara plastificada, apenas puede mover los
labios, mas la jovialidad trasciende el maquillaje y salta laNiña bonitade
siempre, que dice: "Lo bonito queda en el alma, el que me conoce sabe como
soy, esto es circunstancial y me encanta".
"Recibí el guión hace como ocho meses, le
firmé una carta a Alejandro Hidalgo porque él me dijo que la necesitaba para el
CNAC (Centro Nacional de Cine). Yo soy una persona confiada, me pareció osado y
se la firme, ni siquiera había leído el guión. Después me lo entregó. Primero
lo dejé enstandbyporque tenía otros proyectos. Empezamos formalmente, le
envié mis comentarios por email y el primero de marzo estábamos rodando".
"Yo creo que Dulce vive a través de los ojos
de sus hijos. No creo que se quiera, ni que sea feliz, es de una gran dureza.
Quien le saca una media sonrisa es uno de los niños. No está feliz ni conforme
con su vida, no es alegre, es echada pa' lante pero dependiente. Es una
antítesis de lo que yo soy".
"Trabajé el personaje como unas tres semanas.
Esta mujer tiene dos períodos en su vida: el pasado y el presente. Con miacting coaching,
Rossana Fernández (El rumor de las piedras) el trabajo fue buscar imágenes
y empezar a sentir, improvisar. Fue una búsqueda. ¡Tengo que fumar! ¡Yo que soy
100% libre de tabaco, aquí las pagué todas!. Pero yo me paso unswitch".
"¿Que si he reflexionado sobre mi vejez?
¡Para nada! Estos son trabajos que se te presentan cada 20 o 30 años. ¿Pa' qué
carajo me voy a preocupar hoy? Me proyecto hacia el futuro, pero no me quita el
sueño. Yo tengo que vivir mi presente sin problemas, sin rencores, sin
angustias. Yo soy antiparabólica, no he cambiado, lo que tengo es más prótesis,
de resto estamos bien".
"Tengo dos meses fuera de mi casa y ya me
hace falta. Ya mi hogar está en Colombia, y no es por maldad, la circunstancia
me llevó allá. Ya toca como las abuelitas, a donde vaya el marido va uno. Mi
esposo es campestre y él no podría estar lejos de eso. A Venezuela regresaré
cada vez que un proyecto me atrape".
-¿Y los hijos para cuándo?
-Yo no sé. Ya yo le dije a Dios que aquí estamos
listos.
-¿Envía fax a la cigüeña?
-Y a la ciencia. Yo no me doy mala vida. Cuando él
quiera, yo ya estoy lista. Son decisiones entre lo espiritual, mental y
corporal.
-¿Qué siente al ver el cine venezolano de hoy?
-Mucha alegría, me da tanta alegría. Es un orgullo
porque estábamos como adormitados. Seguíamos hablando de la época de oro
pero... ¿y la época nuestra qué? El cine venezolano agarró vuelo. Yo creo que
de las grandes crisis socio-político-económicas-afines... sale algo bueno y el
cine salió bien parado, repontenciado. Están apoyando mucho el cine. Y hay que
hacerlo, es un deber, esté quien esté, porque para que un país salga adelante
sale por su determinación, por sus acciones, por sus misses, por el petróleo,
pero también por su cine.
-Y hay también un momento interesante de intercambio de actores
entre Colombia y Venezuela.
-En las grandes crisis el que ha salido bien
victorioso ha sido el cine y los artistas que por la angustia tienen que cruzar
fronteras. Yo siempre le digo a mis colegas: "Crucen fronteras para que
cuando vuelvan los traten como estrellas".
Ocurrió hace 12 años y la tomó desprevenida, pero después de una operación todo mejoró.
Un examen a tiempo se convirtió en la salvación de Ruddy Rodríguez. La actriz estuvo 'ad portas' de un cáncer, pero gracias a que actuó rápidamente hoy está en perfectas condiciones de salud.
Ocurrió hace 12 años y la tomó desprevenida... "Por lo general el cáncer es silencioso; nadie ve nada, no hace ruidos, no se nota pero va por dentro, calladito. Por eso, uno debe ir al médico tan pronto percibe cualquier cosa. Esa es la diferencia entre la vida y la muerte y entre poderse curar o no".
En sus planes estaban una telenovela en Puerto Rico, el viaje y todo lo que implicaba este proyecto laboral. Por su mente jamás se pasó esta mortal enfermedad, y si no hubiera sido por la cantaleta de su mamá, la venezolana habría dejado la visita al médico para después. "Mi madre llevaba muchos días diciéndome que fuera al doctor y, bueno, fui dispuesta a hacerme un chequeo normal, una citología de rutina con el ginecólogo. Tuve un preaviso de precáncer y me lo operé inmediatamente. Si hubieran pasado 20 días o un mes, se habría podido convertir en cáncer, pero tomé las riendas. Agradezco a Dios y a la vida que me hayan avisado en el momento preciso, pero no todo el mundo tiene esta oportunidad".
Eso fue un jueves. Le dijeron que la biopsia saldría en dos semanas pero estuvo lista el mismo día. "Me llamaron insistentemente a la casa pero no estaba y tampoco le puse cuidado a eso. La señora que trabajaba conmigo me pidió que marcara, supuso que era urgente. Devolví la llamada, y apenas me dijeron lo que estaba pasando les hablé a mis papás. Ellos llegaron a la casa y estuvieron conmigo en la cirugía y en la recuperación. Cuando me estaban dando la noticia de que la biopsia no salió bien se me salían los lagrimones. Escuché que eso se multiplicaba rápidamente y tocaba actuar ya, así que dije: 'hagamos lo que toque'. Fui muy sangre fría y se lo agradezco a mi mente; en esos momentos hay que tener eso, e insisto en que si uno se demora tomando una determinación, puede ser tarde. Invito a las personas a que regularmente vayan al médico y a que le pongan atención a todo. Eso es lo que nos permitirá seguir adelante".
Afortunadamente todo salió bien y Ruddy tuvo una segunda oportunidad. Aunque "nunca he hecho de mi vida un show, siento que quienes tenemos credibilidad debemos convertirnos en voceros. Podemos librar la batalla siempre y cuando contemos con el apoyo de la familia y de las instituciones".
Por primera vez la venezolana cuenta lo que le ocurrió. Un episodio que está en el pasado pero que le dejó grandes enseñanzas. "La lección se aprende con una vez que te pasa, y estas citas son inamovibles. Cada cuatro o seis meses voy al médico. Siempre he valorado la vida pero ahora la quiero más. Todo me lo gozo. Por un momento pensé en la muerte pero después tuve mente positiva".
La actriz está consciente de que es la voz de la experiencia, por eso está dispuesta a liderar campañas de prevención. Como ella, el próximo 24 de julio la experta en belleza Gloria Silva, el asesor de imagen Ricardo Plata, el entrenador Alex Peña y un grupo de colegas de Ruddy reconocerán la valentía de quienes han padecido esa enfermedad regalándoles un día de relajación y bienestar y llevándoles el importante mensaje de la Liga Colombiana Contra el Cáncer.
Abierta, espontánea y con una sonrisa; así llegó Ruddy Rodríguez a Barranquilla, dispuesta a pararse en el escenario para hablar de la importancia y el valor de ser mujer.
La actriz venezolana abrió oficialmente la agenda de la feria Mujer 2012 en el Jumbo del Country Club, haciendo un llamado a todas las asistentes para apoyar la iniciativa de la Liga de la Lucha contra el Cáncer y crear conciencia sobre la prevención de esta enfermedad.
Ruddy habló con EL HERALDO sobre su trabajo filantrópico y su compromiso con las causas cercanas a su corazón, además de su carrera profesional, la experiencia de grabar la telenovela Amor de Carnaval en Barranquilla y sus proyectos cinematográficos.
¿Qué la trae a Mujer 2012?
Siento una gran admiración por nuestro gremio, por decirlo así, por lo que somos, por las mujeres berracas que podemos ser, por el papel que desempeñamos en la sociedad. Pienso que los artistas deberíamos convertirnos en las voces de otras personas que les da miedo hablar: de una enfermedad –en este caso el cáncer–, o de cosas que están pasando. Creo que uno tiene que animar a las personas a que no callen. Las mujeres somos extremadamente valientes hasta que vamos al médico; ahí nuestra valentía se convierte en cero. No estamos solas, y mientras más hablemos entre nosotras, podemos solucionar los problemas que nos afectan.
Dicta seminarios sobre temas como autoestima y trabajo en equipo. ¿Qué la impulsó a hacerlo?
Con la fama uno piensa en qué puede ayudar. Siempre ando como un picaflor, de un lado a otro ayudando en donde pueda, en donde crea que puede ser necesaria mi presencia. Pero hace doce años empecé a ayudar a la fundación ‘El Camino a la Felicidad’ porque lo que está destruyendo a la sociedad es la falta de amor, necesitamos son valores, recordar como seres humanos la bondad que hay en las otras personas. Me niego a que la gente se llegue a acostumbrar tanto a la maldad, que cuando vean a alguien bondadoso, se sorprendan. No me gusta que la sociedad se convierta en eso. He ido a diferentes países, es el trabajo paralelo que uno hace a nivel personal, a nivel filantrópico, y me encanta, me llena mucho.
¿Cómo fue la experiencia de grabar ‘Amor de Carnaval’ en Barranquilla?
Yo nunca había grabado en Barranquilla pero me parecía súper chévere. Aunque no pude disfrutar mucho de la ciudad porque cuando estaba haciendo Amor de Carnaval estaba haciendo Ella en mi cabeza en el Teatro Nacional. Me tocaba viajar mucho, ir y venir. Me daba risa porque me maquillaba todo el cuerpo, quería estar más morena por mis hijos (en la novela), porque soy de un blanco ‘rana platanera’ (risas). Quise engordar para verme más matrona, y me aproveché de todos los bollos, no me privé de nada. Me fascinó. Como personaje, quería que Adela fuera bien mamá, cariñosa, alcahueta. Con todo el respeto traté de aprenderme algunas expresiones de Barranquilla.
¿Como cuáles?
‘¡Te voy a dá’ una garnatá!’; eso me quedó entre ceja y ceja. ‘Ajá, ¿y tú qué?’, ¡esa me encanta! Para mí era como un nuevo idioma.
¿Cuáles son sus proyectos actuales y a futuro?
Estoy pasando por un período de descanso en donde no me ha tocado descansar. Hace tres semanas terminé una película en Venezuela, La casa del fin de los tiempos, que me dejó realmente agotada porque interpretaba a una mujer de 82 años y (para hacer) mi maquillaje eran diez horas. Fue muy duro, pero como personaje fue excelente. Esas son las películas que se te presentan cada 20, 30 años, y me pareció un reto aceptarlo. Es la primera película de suspenso que se hace en Venezuela y estoy feliz de haber estado ahí. Fue una experiencia agotadora pero valió la pena.
Ruddy Rodríguez ha recorrido varios caminos: el de la actuación, el del modelaje, el de la producción. Su vida profesional es polifacética, pero ella intenta mantener su esencia de manera muy personal, única. “Florece y prospera”, manifiesta. Esa es la frase que la identifica y que también da la bienvenida a sus seguidores en Facebook y Twitter. “Yo no era tanto de redes sociales, me estoy abriendo”, confiesa.
La venezolana visitó Ecuador una vez más, ahora para promocionar su película Venezzia, de la cual es productora y protagonista. En el filme, dirigido por Haik Gazarian, actúa junto con el intérprete mexicano y exintegrante de la banda RBD Alfonso Herrera, y también hace el primer desnudo de su carrera –con 8 kilos de más–. Debía mostrar la voluptuosidad que caracterizaba a la mujer de la década del cuarenta, afirma.
“El día de la filmación me dio una llorantina horrible”, dice la ex Miss Venezuela 1985, y con ese episodio surgió una contradicción: “Ve lo que son las cosas: este, que es un chico, ayudando a la otra, una grandulona”, asevera. Destaca la integridad de su compañero.
El estreno del largometraje, desarrollado en la época de la Segunda Guerra Mundial, se efectuó ayer. Se exhibe para el público en los cines del país.
No deja de sonreír, proyecta seguridad. Su don de palabra le ha ayudado también en las charlas que da a grupos de varios países a través de la Fundación Internacional El Camino a la Felicidad. Aquí puede cumplir su faceta filantrópica, puntualiza. Esto también la trajo a Ecuador hace un par de meses, aproximadamente, para dar talleres a grupos de la Policía Nacional. “Esa es mi paga por saber que soy un ser humano famoso, que mi imagen pueda servir para hacer cosas buenas”.
Rodríguez gusta de disfrutar de la cocina de cada país, y de Ecuador confiesa que su debilidad son los camarones. Asegura que cada vez que arriba a esta tierra se lleva una caja de estos crustáceos, así como el recuerdo de su gente.
“Doy muchas gracias, porque yo he venido desde hace muchos años a Ecuador y, sin embargo, la gente te trata con un amor, como si fuera la primera vez que llegara. Te vuelves a enamorar del país”, enfatiza. Uno de los sueños de la actriz de La casa del final de los tiempos, otro reciente largometraje en el que interpreta a una mujer de 82 años (no dudó en poner una foto “horripilante” de su personaje en Twitter) es ver al cine latinoamericano desarrollarse aún más. Eso es posible, indica, si se hace una labor conjunta: el esfuerzo de las compañías y trabajadores de este campo, y el apoyo de la gente en las salas de cine, posteriormente. Así resume su visión: “Eso es conquistar el Everest”.
Durante la entrevista, la actriz se da un tiempo para revisar las opciones de calzado que tiene a su disposición y que le son mostradas por una asistente de relaciones públicas que la acompaña. Su mánager se mantiene, en cambio, en un extremo. Rodríguez es la única protagonista de la conversación. Sabe cómo hacerlo.
La primera ‘chica Bond’ latina (actuó en el filme del agente 007 de 1987, The Living Daylights) dice que las críticas pueden hacer que la gente se desvíe de lo que realmente quiere hacer, pero a diferencia de lo que se piensa, el camino fácil, subraya, es el de seguir adelante. “Puedes entrar en el cajón del olvido o permanecer en el tiempo. Yo deseo permanecer en el tiempo con mi trabajo”.
Las personas la conocen como modelo, actriz, empresaria, cantante, ¿usted cómo se define?
Ahora también soy productora. Me defino como una mujer trabajadora, a mí la vida no me ha regalado absolutamente nada, busco las cosas y persisto para que se den. Creo mucho en los proyectos en los que me involucro, confío en Dios y sobre todo en mí. Siempre digo que Dios nos ayuda, pero primero se ayuda uno mismo.
¿Qué tal la experiencia de trabajar con Alfonso Herrera? Es un caballero, una persona magnífica, de una gran bondad y humildad, con un gran deseo de compromiso. Eso es algo que uno aprecia, no solo como artista, realmente fue un placer haber trabajado con él porque es la verdadera estrella de la película Venezzia.
¿Cuál considera que fue la escena más complicada de realizar? Las escenas más fuertes son las que hicimos con lluvia, debajo del agua, en una tuvimos que arrastrarnos y con el peso de los dos fue complicado porque para hacer la película tuve que engordar 8 kilos.
¿Por qué? Porque la cinta transcurre en 1942, entonces hay que ubicar a los personajes en ese año, las mujeres eran más rellenitas.
¿Cómo subió esos kilos? Comiendo como una loca.
¿Después tuvo que hacer dieta? Me tocó bajar los kilos que subí, pero estuvo bien, me gustan los retos. Solo dejé de comer carbohidratos.
¿Alguna anécdota de la película? Hubo una escena en la que Alfonso y yo nos golpeamos muy fuerte, me dolía la cabeza, tenía la cervical destrozada, pero los dos nos quedamos quietos y actuamos muy profesionales.
¿Cómo manejo las escenas en donde hizo desnudos? Es el primer desnudo que hago en mi vida, pero la escena quedó hermosa. Fue un poco fuerte porque me dio un ataque de llanto, estaba muy nerviosa porque era mi primer enfrentamiento a no tener ropa y eso para mí no es el mejor paseo, me gusta la ropa, solo ando desnudita en mi casa, nunca frente a las cámaras. La gente que me conoce y que ha seguido mi carrera sabe que no la he basado en desnudos.
¿Ya se lo habían propuesto? Siempre. Me quisieron desnudar desde la primera vez que me vieron en televisión, pero yo no me dejé.
¿Cómo logró evadirlos? Porque yo tenía el control, era productora, conozco al director, podía opinar y me cuidaron mucho.
¿Quiere seguir produciendo? Sí, creo que una artista debe probar producción, dirección, quisiera hacer mi primer cortometraje; pero eso no quiere decir que voy a abandonar la actuación.
Tiene una vida agitada, debe despertarse temprano y dormir tarde, pero siempre está radiante y alegre, ¿ser parte del proyecto ‘El camino a la felicidad’ le ha ayudado a proyectarse feliz ante los demás? Cuando uno tiene paz interior, le pone el valor justo a las cosas y trata de seguir el camino a la felicidad realmente, no te metes mucho en problemas, tienes más aciertos que desaciertos. Me gusta que la gente de verdad crea que todo ser humano puede cambiar, mejorar y transformarse. La gente siempre le echa la culpa a políticos, que el país está mal, la economía, esto y el otro; pero ese camino a la felicidad es asumir responsabilidad por ti, por tu área y por toda la gente que puedas influenciar. Desde la persona que recoge basura en la calle, hasta las que tienen posgrado, todas pueden cambiar y mejorar.
Ha comentado sentirse contenta por su participación en la serie ecuatoriana ‘El cholito’, ¿colaboraría en otra producción de este país? Claro que sí, quiero hacer cine en Ecuador porque siento que hay historias por contar y si yo sirvo de algo me encantaría ser parte de eso, además Ecuador me encanta.
¿En qué tipo de historia le gustaría actuar? Todo depende del guión. Por ejemplo, hace dos semanas terminé una película en donde soy una mujer de 82 años. La hice porque es una cinta que se presenta cada 20 años.
¿Cómo se llama ese filme? ‘La casa del fin de los tiempos’. Es la primera película de suspenso que se hace en Venezuela, y qué rico haber sido yo la que empezó. Hago de una mujer con mucha vivencia, vacío y tristeza; de esas personas que su cuerpo está vivo pero ellas están muertas, eso me impresionó mucho. No sé cuándo se estrenará, pero valió la pena. El único inconveniente es que como soy una persona inquieta, me muevo de aquí para allá, y eso que no tomo café, fue muy fuerte estar 10 horas sentada maquillándome, sin abrir la boca ni comenzar a actuar.
¿Qué le gusta hacer cuando está en casa? Me gusta manejar bicicleta para hacer todas mis diligencias y así ayudar al medio ambiente. No uso mucho el carro, sino para ir a la finca de mi esposo. Paseo al perro porque me ayuda como ejercicio, odio los gimnasios. Como mucho, pero durante la semana y en las noches trato de no ingerir carbohidratos, los fines de semana me ‘desbarranco’, degusto lo que venga y trato de no privarme porque es uno de los placeres de la vida.
¿Qué comida prefiere? Las papas fritas y como buena hija de italiana cocino y como buena pasta.
¿Película favorita? Son muchas, pero ‘Los puentes de Madison’ me encantó y ‘Cadena de favores’ me impactó, la he visto varias veces.
¿Actor preferido? Siempre quise conocer a Tom Cruise. Decía que cuando lo tenga en frente le iba a decir de todo, pero no fue así, cuando lo conocí en Inglaterra solo le dije: hola. Pero le regalé un libro de Venezuela y me dijo que algún día iría a mi país. Todos los años lo veo porque desde hace 17 me involucré en la cienciología.
¿Cómo maneja la fama? Siendo yo misma, no pretendo ser nadie más, solo yo. Una persona se deja enfermar con la fama cuando se aleja de la realidad para ponerse en un pedestal.
La diva latinoamericana se tomó un “brake” con Extra.Ec donde habló sobre Hugo Chávez, David Reinoso y de su película Venezzia, en la que por primera vez hizo un desnudo que la hizo llorar.
AQUI LA NOTA!
La buscamos por todos lados. El lunes pasado, la ex “Chica Bond” pasó de un medio de comunicación a otro para promocionar su película Venezzia; y nosotros teníamos que estar cerca de ella. Sin perder la esperanza fuimos directamente al hotel del centro de Guayaquil, donde la diva latinoamericana se hospeda. Entramos y encontramos a la artista cuando terminaba otra de sus entrevistas. Esperamos con paciencia.Un leve aguacero puso melancólica la tarde que moría. Pese a esto, Ruddy Rodríguez nos atendió, agotada por el arduo trajín, pero con una sonrisa que captura a cualquier prófugo del corazón. Al verla extenuada le ofrecimos tomarse un café con nosotros. Sin reparos, la venezolana aceptó sin saber exactamente dónde ir. Fuimos a la cafetería del hotel, se paró frente al mostrador lleno de dulces y tortas de chocolate que contrastaban con el color “rojo pasión” de su sensual, pero elegante vestido. “No tomo café, mejor un té, de cedrón o negro. Ah, comámonos un muffin de vainilla, pero entre los dos”, expresó Ruddy, quien nos pidió que no la tratemos de “usted”. Fue así como iniciamos el diálogo, sin micrófonos o grabadoras frente a ella, que interfieran con una conversación que más bien parecía cita con un “fan enamorado”. Charla amena, sin preguntas ni respuestas programadas, interrumpida solamente por los admiradores de la artista, quienes al verla desde la calle ingresaron al lugar para pedirle autógrafos y fotografías. “Cómo agradecerle a la vida, después de tanto tiempo y que la gente te siga pidiendo fotos. Siempre tengo tiempo para el público”, expresó la actriz de la telenovela Niña bonita. A sus 45 años, Ruddy afirma sentirse agradecida de su carrera, en la que tuvo que comenzar “desde abajo”. “Quiero que la gente sepa que ser artista es una profesión seria. Hay personas muy buenas y muy malas en este medio. Hay quienes hacen una novela y se creen estrellas. Para ser Merryl Streep hay que trabajar mucho. Me molesta cuando dicen que todos los artistas son locos o drogadictos. Nunca he probado droga. Puedo hacer tranquilamente una campaña antidrogas porque he dado un buen ejemplo. Tampoco para ser artista no hay que ser prostituta, ni hacer ‘operación colchón’”. LA FOTO CON CHÁVEZ Rodríguez asegura que nunca ha estado metida en escándalos, por eso le indignó cuando hubo comentarios sobre un supuesto romance con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. “En Miami tuve que aclararlo porque la gente creyó que eso era verdad, sin tener evidencias. Soy una mujer que siempre busca la verdad, caiga quien caiga. No me vayan a sacar la foto en la que salgo con Chávez en una audiencia presidencial. Eso lo hace todo el mundo”. La actriz indicó que debido a sus trabajos en actividades sociales y fundaciones ha tenido que reunirse con presidentes de varios países. Aclara que, pese al contacto con el mandatario venezolano, en su país, a nivel gubernamental no ha logrado nada. “En Ecuador he trabajado con la Policía Nacional, algo que lo hago sin cobrar. A mí no me importa si el público sabe de mi labor social, que me meto a las cárceles o a los barrios necesitados. Siento que la sociedad puede cambiar y mejorar si aplicamos sentido común y los valores que nos enseñaron nuestros padres”. LIDERAR EN UN MEDIO DE HOMBRES Ruddy se considera una líder por naturaleza, además de su belleza tiene un temperamento que le permite tomar decisiones. Esto lo demuestra en su función de productora ejecutiva de su película Venezzia, en la que además actúa. Dice que como productora es exigente y que sabe cómo manejarse en un mundo en el que comúnmente ha dominado el género masculino. “Sé que a los hombres no les gusta que les pongan control, pero hay un control bueno y el malo. Puedo controlar la situación, pero eso no significa que quiero controlar a alguien. Puedo ser general o soldado. Vengo de barrer pisos en el teatro a ser la estrella”. Recuerda que otro de los productores de este film, Édgar Ramírez, propuso que sea un actor mexicano el encargado de interpretar a Frank Moore, el personaje principal de la cinta. Cuando Rodríguez supo que sería Alfonso “Pocho” Herrera se alegró mucho al tener a un artista de la talla de él, quien en su momento fue miembro del grupo RBD. SU DESNUDO A pesar de su experiencia y las miles de fotos en traje de baño que ha realizado, Ruddy indicó que tuvo “pánico” al realizar la escena de desnudos junto a Herrera, en Venezzia. “Cuando hice la escena de amor con él, en la que por primera vez en la vida, a esta edad, me tuve que ‘empelotar’, me dio ataque de ‘llorantina’ (llanto). Alfonso me dijo ‘Ruddy, tranquila. Deja los nervios’. Es que nunca había hecho esto. Tuve el set detenido por una hora porque me dio la ‘llorantina’. El día en que llegó la escena ya no era la dura, se me desmoronó todo. No me gusta salir ‘en pelotas’ y eso es que he sido la ‘reina de los calendarios’”. Ella está feliz con el resultado de esta escena, ya que “quedó muy bella y no morbosa”. La idea de hacer Venezzia la tuvo el director cinematográfico Haik Gazarian, quien le presentó el proyecto de esta historia sobre la participación de Venezuela en la Segunda Guerra Mundial, mediante buques tanqueros que proveían combustible a los ejércitos aliados en contra de los nazis. “Ruddy Rodríguez no lo sabía, ni el pueblo venezolano, solo los historiadores o militares de mi país. Para mí es muy importante que las naciones latinoamericanas sepan otro tipo de historias. Cada país tiene sus héroes, cada país ha tenido sus conflictos. Colombia tiene más que narcotráfico, Venezuela tiene más que Chávez y sus reinas de belleza. Hay otras historias además de eso. Por ejemplo, aprendí que el ‘panamá hat’ era ecuatoriano cuando fui a la fábrica en Cuenca y me dijeron que el sombrero era de aquí. Me sentí ultrajada. Hay que resaltar la verdadera historia del sombrero”, manifestó. Venezzia se estrena en los cines ecuatorianos este viernes. ADMIRA A DAVID REINOSO Ella guarda gratos recuerdos de nuestro país, de los lugares, de su gente. Aunque Rodríguez ha hecho grandes producciones a nivel latinoamericano aceptó realizar la telenovela de El Cholito, en el 2007, debido a la admiración que le tiene a David Reinoso. “Para que trabaje con alguien, tengo que admirarlo; y lo hice cuando David me contó su vida, cómo realiza sus personajes, cómo se fue a Venezuela y se entrenó con la mejor maquilladora de caracterización en Radio Caracas Televisión. Él, encerradito, se maquilla solo y hace sus personajes. Eso es admirable. Solo trabajo con personas que quiero y admiro”. La tertulia se extendió por 40 minutos hasta que Martha Pine, relacionista pública de la venezolana, interrumpió la reunión para avisarle a Ruddy que tenía que salir a una entrevista en una radio local. A nuestro té no le pusimos azúcar porque fue endulzado por la belleza y sencillez de la ex Miss Mundo de Venezuela, quien nos hizo perder el sueño al asegurar que era la primera vez que le aceptaba a un periodista tomar un café. “Ningún periodista ha logrado que me siente a tomar un café. Y te agradezco por eso. Con esta vida de artista algunas veces no tengo tiempo para tomarme un tecito tranquilamente”.